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Voces Mapuche responden a cuestionamientos al Convenio 169 y la Ley Lafkenche

Las declaraciones del ministro de Defensa, Fernando Barros, cuestionando el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Ley Lafkenche abrieron una discusión que va bastante más allá de dos instrumentos jurídicos.

Werkén Noticias · 26 de agosto de 2026 · Reproducido con enlace al original

Natividad Llanquileo Pilquiman y machi Marta Antileo

Las declaraciones del ministro de Defensa, Fernando Barros, cuestionando el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Ley Lafkenche abrieron una discusión que va bastante más allá de dos instrumentos jurídicos. Sus palabras vuelven a poner sobre la mesa la relación del Estado chileno con los pueblos originarios y el reconocimiento de sus derechos colectivos, territoriales y culturales.

Barros calificó al Convenio 169 como un “riesgo para el país” y sostuvo que este instrumento habría generado una “cuña entre los chilenos”. Incluso planteó como factible que Chile pudiera abandonar el tratado internacional.

Frente a estas afirmaciones comienzan a surgir respuestas desde el propio mundo Mapuche. Desde perspectivas diferentes el derecho, el territorio y la espiritualidad coinciden en advertir sobre las consecuencias que podría tener abrir la puerta a un retroceso de derechos que han requerido décadas de lucha y reconocimiento.

Entre estas voces se encuentran la destacada abogada Mapuche y exconvencional Natividad Llanquileo Pilquiman, de amplia trayectoria en procesos vinculados a la defensa de los derechos del pueblo Mapuche, y la machi Marta Antileo, autoridad ancestral Mapuche Lafkenche del territorio del Budi, con una importante trayectoria ligada a procesos territoriales, culturales y espirituales.

NATIVIDAD LLANQUILEO: “LAS PALABRAS DEL MINISTRO SON PROFUNDAMENTE RACISTAS”

Consultada sobre las consecuencias que podría tener para el pueblo Mapuche una eventual salida de Chile del Convenio 169, Natividad Llanquileo fue categórica en cuestionar las palabras del ministro.

"“Las palabras del ministro de Defensa son profundamente racistas y habla de una absoluta ignorancia, además de vernos como sus enemigos internos”."

Para la abogada, concretar lo planteado por Barros constituiría una decisión inédita y significaría un importante retroceso en materia de derechos indígenas.

"“Al cumplirse lo señalado sería una decisión única y sin precedentes, lo que significaría un retroceso importante para la protección de los derechos de los pueblos originarios, como el derecho a la tierra y el territorio, consulta sobre las medidas administrativas y legislativas, educación, salud, cultura, etc.”."

El Convenio 169 constituye uno de los principales instrumentos internacionales relacionados con los derechos de los pueblos indígenas y tribales, incluyendo materias como participación, consulta, territorio, instituciones propias y protección de sus formas de vida.

Por ello, Llanquileo advierte que una eventual salida de Chile no debería analizarse solamente desde sus consecuencias políticas.

"“Por otra parte, se estaría violando el principio de no regresividad de los derechos, lo que vulneraría la Convención Americana”."

Su respuesta instala una interrogante de fondo: hasta dónde puede retroceder un Estado respecto de derechos que ya han sido reconocidos y forman parte de compromisos internacionales asumidos por el propio país.

MACHI MARTA ANTILEO: “LAFKENCHE NO SIGNIFICA DUEÑO DEL MAR”

Desde el territorio Lafkenche del Budi, la machi Marta Antileo lleva la discusión hacia una dimensión distinta.

Para ella, el problema que existe detrás del cuestionamiento a la Ley Lafkenche y a los derechos territoriales no comienza solamente en las leyes. Tiene relación con dos formas muy diferentes de comprender el territorio y la relación del ser humano con la naturaleza.

"“He pensado que el problema no está solamente en las leyes. Está mucho antes. Está en cómo aprendimos a mirar el mundo”."

La machi recuerda que existen personas que crecieron observando cómo cambia el mar durante el día, escuchando el viento entre los árboles, reconociendo el olor de la tierra después de la lluvia o aprendiendo a interpretar el sonido de los ríos.

Desde esa experiencia, sostiene que existe una diferencia profunda entre entender la naturaleza como algo que debe ser administrado y comprender que las personas forman parte de ella.

"“La naturaleza está viva y nosotros no estamos sobre ella: estamos dentro de ella”."

Marta Antileo cuestiona una formación basada únicamente en administrar, producir, competir y dominar. A su juicio, parte de quienes toman decisiones sobre los territorios han perdido esa conexión y han heredado una manera de relacionarse con la naturaleza que necesita ser revisada.

“Quizás fueron educados para conquistar, administrar y vencer. Y tal vez a ellos les corresponda ahora una tarea más difícil y más valiente: romper esa herencia y aprender nuevamente a sentir”, reflexiona.

DEFENDER EL LAFKEN NO ES APROPIARSE DEL MAR

Es precisamente desde esa visión que la machi responde a los cuestionamientos hacia la Ley Lafkenche.

Su reflexión busca derribar una idea que, a su juicio, ha acompañado parte del debate sobre los espacios costeros de los pueblos originarios: que reconocer derechos a las comunidades significaría entregarles la propiedad del mar.

"“Defender la Ley Lafkenche no significa querer apropiarnos del mar. Nosotros no queremos que el mar sea nuestro. Queremos que el mar siga siendo mar”."

Para Marta Antileo, la relación Lafkenche con el mar no puede comprenderse solamente desde categorías económicas o de propiedad.

Se trata, explica, de proteger su vida, sus peces, su fuerza, su espiritualidad y su memoria.

"“Queremos preservarlo para todos: para mapuche y no mapuche, para quienes vivimos hoy y para quienes todavía no han nacido”."

Y lo sintetiza en una frase que refleja la profundidad de esa relación territorial:

"“Lafkenche no significa dueño del mar. Significa gente que pertenece al mar. Y esa diferencia lo cambia todo”."

“NO SE TRATA DE MAPUCHE CONTRA NO MAPUCHE”

La reflexión de la machi del Budi también responde indirectamente a uno de los argumentos centrales utilizados por el ministro Barros: que el reconocimiento de determinados derechos habría generado divisiones entre los ciudadanos.

Marta Antileo plantea precisamente lo contrario.

"“No se trata de mapuche contra no mapuche. No se trata de que unos ganen y otros pierdan. Se trata de algo mucho más grande: que la vida continúe”."

Para ella, defender el territorio no debería entenderse exclusivamente como una demanda para quienes actualmente lo habitan. También existe una responsabilidad con quienes todavía no han nacido.

“Que el mar pueda seguir siendo mar. Que el río pueda seguir encontrando su camino. Que el bosque pueda seguir respirando. Que la tierra pueda seguir sosteniéndonos”, señala.

Desde su rol de machi, enfatiza que sus palabras tampoco surgen de una posición partidista.

"“Nacen desde mi mirada de machi, desde comprender que existen vidas, fuerzas y energías mucho mayores que nosotros. Nosotros no venimos a gobernarlas. Venimos a ponernos a disposición de ellas, a cuidar, a escuchar, a resguardar”."

DOS VOCES, UNA PREOCUPACIÓN COMÚN

Las respuestas de Natividad Llanquileo Pilquiman y la machi Marta Antileo nacen desde lugares distintos, pero terminan encontrándose en una preocupación común.

Desde el derecho, Llanquileo advierte que abandonar el Convenio 169 podría representar un retroceso significativo en derechos relacionados con territorio, consulta, educación, salud y cultura.

Desde el Budi, Marta Antileo plantea que detrás del cuestionamiento a la Ley Lafkenche existe una discusión todavía más profunda sobre cómo entendemos el territorio: como un recurso disponible para ser administrado y explotado o como un espacio vivo del cual también somos parte.

Las palabras del ministro Fernando Barros vuelven así a abrir una discusión que Chile arrastra desde hace décadas: si el reconocimiento de derechos específicos de los pueblos originarios constituye una división entre ciudadanos o responde a la necesidad de abordar una relación histórica todavía pendiente entre el Estado y los pueblos preexistentes.

Para la machi Marta Antileo, finalmente, hay una pregunta que supera incluso esta controversia política.

"“Cuando ya no estén nuestros cargos, nuestros gobiernos, nuestras empresas, nuestros títulos ni nuestros nombres, quedará una sola pregunta: ¿la vida siguió después de nosotros?”."

A estas primeras voces se sumarán las respuestas provenientes de otros territorios, autoridades tradicionales y referentes del movimiento Mapuche. Porque detrás de la discusión sobre el Convenio 169 y la Ley Lafkenche no solamente está en juego la vigencia de determinadas normas: también está en discusión cómo el Estado chileno pretende relacionarse hacia adelante con los pueblos originarios, sus territorios y los derechos conquistados durante décadas.