Cómo el Estado financió el cierre de Lota, Schwager y Lirquén mientras subsidiaba el carbón de BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo
Evidencia extraída del Diario de Sesiones del Senado de Chile (1992) que revela la cadena de decisiones coordinadas que destruyeron la industria carbonífera nacional con fondos públicos.
DENUNCIA DOCUMENTAL
Evidencia extraída del Diario de Sesiones del Senado de Chile — Legislatura 324ª Ordinaria — Sesión 26ª, miércoles 16 de septiembre de 1992 — Boletín N°697-13 — Modificación de Ley sobre Subsidio a la Industria del Carbón.
I. CONTEXTO Y TESIS CENTRAL
En septiembre de 1992, el Senado de Chile debatió y aprobó una modificación a la Ley N°19.129 de subsidio a la industria carbonífera. El proyecto, presentado por el Ejecutivo (gobierno de la Concertación, Presidente Aylwin), tenía como objetivo declarado mitigar el impacto social del cierre de las minas de carbón de la Región del Biobío —Lota, Schwager, Lirquén, Coronel, Arauco— mediante indemnizaciones compensatorias y planes de reconversión laboral.
Lo que el debate parlamentario revela, sin que ningún senador lo nombrara explícitamente, es una cadena de decisiones coordinadas que resultaron en:
- La destrucción programada de las minas de Lota, Schwager y Lirquén con fondos públicos del Tesoro de Chile, mientras se desmantelaba ENACAR.
- La rebaja arancelaria al carbón importado (de 15% a 11%, junio 1991) que favoreció directamente a BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo, principales operadores de carbón en Australia, Canadá, Colombia y EE.UU.
- El descarte deliberado —sin votación ni análisis técnico— de alternativas que habrían mantenido competitivo el carbón de Lota, Schwager y Lirquén frente al importado.
- El financiamiento íntegro del pasivo social del cierre con recursos del Tesoro Público, sin que BHP, Anglo American, Glencore, Teck ni Sumitomo aportaran un peso al costo de las familias que dejaron cesantes.
El CIMM (Centro de Investigación Minera y Metalúrgica) había publicado en 1978 el libro Del cobre y nuestro desafío (Luis Blanco y Alexander Sutulov), estimando que el consumo de carbón se multiplicaría por ocho para fines de los años 90 y principios del siglo XXI, impulsado por la demanda energética de BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo para molienda, fundición y refinación del cobre y oro chileno. Ese libro nunca fue mencionado en el debate del Senado.
| Factor | Dato |
|---|---|
| x8 | Proyección CIMM (1978) de demanda de carbón para ~2000 |
| x4 | Proyección CNE (1992) de consumo termoeléctrico para 2001 |
| $52.608M | Costo total del cierre (cargo al Tesoro Público) |
| 13M ton | Peak de importaciones anuales de carbón post-cierre |
II. LAS CUATRO EVIDENCIAS DEL DOCUMENTO
EVIDENCIA N°1 — El Senado tenía proyecciones propias que validaban la demanda futura de carbón y aun así aprobó el cierre
El Senador Ruiz-Esquide citó en el debate el informe de la Comisión Nacional de Energía, que proyectaba que el consumo de carbón en termoeléctricas pasaría de 1,18 millones de toneladas en 1992 a 4,19 millones en 2001 — un aumento de más del triple en menos de diez años. A pesar de tener este dato sobre la mesa, el Senado aprobó el cierre por unanimidad. No se trata de ignorancia: es una decisión política con conocimiento de causa.
"El informe de la Comisión Nacional de Energía sobre la proyección del consumo del carbón hasta el año 2001 señala, en lo tocante a la termoelectricidad, que el consumo para este año se estima en 1 millón 180 mil toneladas y que, para el 2001, debe llegar a 4 millones 190 mil. De manera que aquí se vislumbran amplias posibilidades acerca de su uso."
CONTRADICCIÓN FATAL: El propio Senado sabía que el consumo de carbón se cuadruplicaría en menos de diez años. Aun así aprobó el cierre de Lota, Schwager y Lirquén. Ese carbón fue importado —a precios históricos récord— desde Australia, Canadá y Colombia, donde BHP, Glencore, Teck y Anglo American controlan los principales yacimientos de carbón mineral.
EVIDENCIA N°2 — Existía una solución técnica viable que fue descartada «sin mayor debate»
El Senador Cantuarias presentó una alternativa técnico-financiera concreta: redirigir los US$15 millones del subsidio de comercialización exclusivamente hacia las plantas termoeléctricas, lo que rebajaría el precio del carbón nacional en US$18 por tonelada y lo haría competitivo frente al importado, generando un consumo adicional de 300.000 a 500.000 toneladas anuales. La propuesta fue rechazada sin votación formal ni análisis técnico en sala. Al descartarla, se garantizó que el mercado lo copara el carbón de BHP, Glencore, Teck y Sumitomo proveniente de sus yacimientos en Australia, Colombia y Canadá.
"Si el subsidio [...] lo entregáramos exclusivamente a la generación termoeléctrica, existiría un mayor consumo de carbón de entre 300 mil y 500 mil toneladas por año. [...] debo consignar esta mañana que lamento que esa proposición simplemente se haya descartado, sin mayor debate."
LA ALTERNATIVA DESCARTADA: Redirigir US$15M al segmento termoeléctrico habría mantenido competitivo el carbón de Lota, Schwager y Lirquén, preservado miles de empleos y generado hasta 500.000 ton adicionales de producción nacional. Al no hacerlo, ese mercado fue capturado íntegramente por BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo. Ningún senador pidió votación.
EVIDENCIA N°3 — La rebaja arancelaria al carbón importado fue parte de un «paquete económico» que nunca fue cuestionado
El mismo Senador Cantuarias señaló que en el «paquete de medidas económicas de junio del año pasado» (junio de 1991) se incluyó una rebaja del arancel a las importaciones de 15% a 11%, lo que «favoreció aún más la ventaja comparativa de los carbones importados». Esta rebaja arancelaria, que benefició directamente a BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo —los principales exportadores de carbón desde Australia, Canadá y Colombia—, fue presentada como simple dato de contexto y nadie preguntó quién había diseñado ese paquete ni qué grupos corporativos lo impulsaron.
"En el denominado paquete de medidas económicas de junio del año pasado se incluyó una disminución de aranceles a los productos de importación de 15 a 11 por ciento, lo que favoreció aun más la ventaja comparativa de los carbones importados con relación a los nuestros."
NADIE PREGUNTÓ: En junio de 1991 se rebajó el arancel al carbón importado de 15% a 11%. Un año después, el Senado debatía el cierre de Lota, Schwager y Lirquén. Ningún senador preguntó quién redactó ese paquete, quién lo pidió, ni si BHP, Anglo American, Glencore, Teck o Sumitomo tuvieron algún rol en su diseño o implementación.
EVIDENCIA N°4 — El costo total del cierre fue pagado con fondos públicos. Las importadoras no pusieron un peso
La Comisión de Hacienda presentó en detalle el costo fiscal del proceso de cierre. El monto total comprometido —subsidio de comercialización, indemnizaciones compensatorias y reconversión laboral— ascendió a $52.608 millones de pesos (equivalentes a $31.315 millones en valores presentes de 1992), todos financiados con cargo al Tesoro Público, ítem 50-01-03-25-33.104. BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo —las empresas que luego coparon el mercado de importaciones de carbón— no contribuyeron con un solo peso al financiamiento de ese pasivo social.
"Los costos [...] arrojan un total general de 52 mil 608 millones de pesos, cifras que, en valores presentes, sin intereses y en pesos de hoy, equivalen a 8 mil 975 millones de pesos y a 22 mil 340 millones, respectivamente, con un total general de 31 mil 315 millones de pesos."
EL NEGOCIO PERFECTO: El Estado pagó $52.608 millones de pesos para cerrar Lota, Schwager y Lirquén y liquidar a sus trabajadores. BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo no pusieron un peso. Chile financió con dinero público la destrucción de su propia industria para que las transnacionales vendieran su carbón sin competencia local.
III. LO QUE NADIE MENCIONÓ EN EL DEBATE
- #1 — EL LIBRO DEL CIMM (1978) — Luis Blanco y Alexander Sutulov proyectaron una multiplicación por 8 en la demanda de carbón para finales de los 90, impulsada por BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo para sus procesos de molienda, fundición y refinación. Ese estudio nunca fue citado en el Senado.
- #2 — LOS ESTUDIOS DE CALIDAD DEL CARBÓN DE LOTA, SCHWAGER Y LIRQUÉN — Los ensayos de Shimomura (1929) certificaron la excelente calidad del carbón chileno para uso térmico y metalúrgico. La solución técnica al diferencial calórico fue ignorada.
- #3 — LOS NOMBRES DE BHP, ANGLO AMERICAN, GLENCORE, TECK Y SUMITOMO — En ningún momento del debate se nombró qué empresas importarían el carbón que reemplazaría al de Lota, Schwager y Lirquén. No fueron mencionados ni una sola vez.
- #4 — EL VÍNCULO ENTRE EL CIERRE Y LA ESTRATEGIA DE LAS TRANSNACIONALES DEL COBRE — Nadie vinculó el cierre de Lota con la estrategia energética de BHP, Anglo American y Glencore en Chile, que necesitarían exactamente ese carbón para sus procesos.
- #5 — EL COSTO FISCAL COMO SUBSIDIO ENCUBIERTO A LAS TRANSNACIONALES — El Estado pagó $52.608 millones para destruir la industria carbonífera nacional. Ese gasto equivalió a un subsidio indirecto a BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo.
IV. ENCAJE EN ESTRATEGIA DE DENUNCIA PÚBLICA
- ÁNGULO 2 — Trabajadores reconvertidos: El costo fue pagado por todos los chilenos. Los mineros reconvertidos a peluqueros y gasfiteres fueron liquidados con dinero público. Las transnacionales no aportaron un peso.
- ÁNGULO 3 — Academia y captura técnica: El Senado tenía proyecciones que validaban la demanda futura (CNE: x4; CIMM: x8). Los argumentos de 'baja competitividad' nunca fueron contrastados con la evidencia técnica.
- ÁNGULO 4 — Contrafactual industrial: El camino no tomado está documentado: subsidio a termoeléctricas + 300-500 mil toneladas adicionales de carbón nacional = viabilidad garantizada. Al no tomarlo, se entregó el mercado a BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo.
V. CONCLUSIÓN
El debate del Senado del 16 de septiembre de 1992 no es la prueba de una conspiración explícita. Es algo más difícil de refutar: la prueba de una decisión política adoptada con pleno conocimiento de las alternativas técnicas disponibles y de la demanda energética futura, sin que nadie en la sala preguntara a quién beneficiaba el carbón importado.
Lota, Schwager y Lirquén cerraron. Los trabajadores fueron reconvertidos a peluqueros y gasfiteres. El Estado pagó el pasivo con dinero de todos los chilenos. Y Chile importó hasta 13 millones de toneladas anuales de carbón desde Australia, Canadá y Colombia —donde BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo controlan los principales yacimientos. El mismo patrón se repitió en Asturias y León (España) con los mismos proveedores, y hoy se evalúa en Argentina.
La Concertación nunca hizo un mea culpa. Las termoeléctricas siguen funcionando de noche —cuando no hay sol ni viento— para abastecer a BHP, Anglo American, Glencore, Teck y Sumitomo en sus operaciones de cobre. Con carbón importado. El de Lota, Schwager y Lirquén lo cerraron hace 30 años. Con fondos de todos los chilenos.
Agradecimientos: Este documento fue aportado por el usuario de X @psantiba (elalquimista). Su colaboración ha sido fundamental para esta denuncia.
Fuente primaria: Diario de Sesiones del Senado de Chile — Legislatura 324ª Ordinaria — Sesión 26ª, miércoles 16 de septiembre de 1992 — Boletín N°697-13 — Presidencia: Gabriel Valdés Subercaseaux / Beltrán Urenda Zegers — Documento oficial disponible en www.senado.cl.